dissabte, 4 de setembre del 2010

De cumple a la Vall de Ribes

El Sr. Ermengol cumplió 30 años el 30 de abril. Y por fin ayer, 3 de septiembre, empezó a disfrutar de su regalo: un fin de semana en el hotel Resguard dels Vents, en Ribes de Fresser. Una pequeña muestra de nuestro alojamiento. Esta es la terracita de nuestra habitación. La pradera, con alguna boñiga de vaca.
Plano general de la habitación, poema en la pared incluido.
Lo mejor: la bañera de hidromasaje.
La mañana ha empezado con un opíparo y reposado desayuno. A una no le pueden poner Cacaolat, mel i mató, membrillo con queso fresco, y pan con un montón de cosas ricas, que me lo como todo. Después hemos ido en coche hasta Queralbs para subir andando a Nuria (ya que no nos ganamos el Xacobeo, peregrinemos a Nuria el menos). Los inicios han sido difíciles: podrían indicar mejor como llegar desde la estación del cremallera al inicio del camino, que no es sencillo encontrarlo si no has estado nunca.  A partir de ahí, muy bien indicado. 
Las vistas al comienzo de la ascensión.
Por el bosque. Acabábamos de ver una Amanita phalloides, que nadie se había dignado a recoger. Cuanta ciencia imparte el Caçadors de Bolets!!
El Pont de Cremal. 
Después venía una subida digna de mención, donde nos hemos ido cruzando todo el rato con la misma gente. Unos hacían barranquismo.

Una cascada y la salida del cremallera Pont del Dui.

La cascada de Cola de Caballo.

Un túnel por debajo del cremallera. El puente de madera por el que pasas da un poco de yuyu si miras abajo.

Durante todo el camino ibas viendo cascadas, pero esta cadena me ha gustado especialmente.

Una de las múltiples pedreras despeñadas por la ladera.
Un descanso necesario (después de otra bella subida).
El mirador a la llegada al circo de Nuria. Hemos llegado en 3 horitas.
Esta flor me ha llamado la atención. Luego he descubierto que son un endemismo de la zona muy venenoso.

Tenían caballos para pasear por la montaña y unos burros muy monos.


Nos hemos comprado unos bocatas de embutido artesano en El Rebost de Nuria, muy ricos, y nos los hemos tomado en el prado, de espaldas al santuario. Tanto le ha gustado a Ermengol, que hemos vuelto a comprar la longaniza de pagés.
Vista del picnic con el lago al fondo.
Bajando en el cremallera, unas vistas increíbles a los valles y al sendero por el que hemos subido.
Este es nuestro hotel. Al volver, casi 3 horas en el Spa. La primera hora ha sido la mejor: solos, con el jacuzzi en exclusiva, y la sauna, el baño turco, el pediluvio, la ducha escocesa, y los mármoles calientes, un gustazo. La cena en el hotel, muy rica y abundante también. 

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