El Hilton ya no es lo que era!
Esto es lo que había visto de Glasgow a las 12 horas de llegar, el amanecer desde la planta 19 del Hilton. La habitación del hotel estaba muy bien, pero mira que no tener internet (ni wi-fi) en las habitaciones y tener que bajar a la 1º planta para que encima fuera de pago... que le quiten 2 estrellas!! Ahora, el desayuno muy completo. El último día incluso probé los Haggis (no me convencieron).
Al día siguiente, como unos campeones hasta las 5 de la tarde en el hospital. Por la noche salimos a cenar a la zona del West End. A la salida del hotel, parece que alguna entidad o empresa escocesa celebraba su gala anual, porque el hall del hotel estaba lleno de señoras en sus mejores galas y señores en falda escocesa.
Estos simpáticos músicos nos deleitaron para amenizar nuestra triunfal marcha hasta nuestros taxis-berlina.
Corine, Inma y yo en el taxi. Corine es una representante de Stryker, quien nos traía a la estancia, un cielo de persona.
Primero tomamos una cervecita en un pub "The Tennants" (vale, yo zumo de arándanos que parecía Tang).
Puy y Corine
Luego cenamos en un restaurante típico, The Bothy, en el West End. Los de primera fila eran cirujanos locales. En el restaurante encontramos españoles!!
El día siguiente nos escapamos antes del hospital (15h) para poder ver algo de la ciudad. Como ya nos advirtieron, enseguida se hizo de noche. Aquí la Catedral de San Mungo (como Harry Potter, jeje!!). No pudimos entrar porque ya habían cerrado!!
Glasgow City Chambers a la nuit
La Gallery of Modern Art
La estatua era así (estaba delante de la galería de arte moderno)
Acabamos en un centro comercial muy grande, el St. Ennoch, porque fuera hacía un frío terrible. Después de cotillear un rato en Hamley's, la juguetería (compré un juego de fabricar pegatinas para un regalo, y Gonzalo se compró un helicóptero teledirigido), intenté sentarme a descansar en estas bolas decorativas que pensaba eran asiento. Invité a Inma a venir a hacerse una foto, pero cuando estábamos puestas, sonó un CRACK y la bola se movió. Todo el mundo nos miraba!!! Huimos lo más dignamente que pudimos.
Esa noche, cenamos en el Café Gandolfi (c/Albion Street, por el centro). Un ambiente muy acogedor, y unas mesas de madera preciosas!!!
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