dissabte, 27 de març del 2010

Días de sumo y okonomiyakis en Osaka


Pasabas rapidísimo por la máquina
Al llegar a Osaka ya hemos visto que esta ciudad era más cosmopolita, llevaba todo el mundo unas pintas...
Visto que proliferaban por toda la ciudad, nos hemos decidido a probar el Tako-yaki, que parece una delicia local. Son bolitas viscosas de masa, fritas, con pulpo en su interior, muy baratas. La gente forma largas colas para comprarlas frente a locales como este.
La bandeja a medio comer
La cara de Mireia resume la opinión general
Tras pasear por la zona comercial ( y comparar alguna cosilla), hemos comido ramen en un restaurante enano
Aquí, mis modelos posando para la foto
El único parque que hemos visto hoy, el Namba-Park, al lado de donde se celebraba el sumo
Hemos sabido llegar al sitio porque los rikishis también iban (el peinado de este indica que es de tercera división).
A la entrada, la gente los esperaba cual estrellas de cine. Este es de segunda división (por el peinado también).
Había merchandising en abundancia
Es un deporte lleno de rituales: se saluda, beben agua, hacen unos movimientos con patada al suelo y palmada en sus carnes para espantar al demonio, y tiran sal. El tema preperatorio en los combates de primera división se hace un poco largo.
La gran mole humana a punto de ganar su combate
Patadas preparatorias
Mil y un figurantes barriendo la arena
El gran Baruto (occidental, creo que búlgaro) es el de cara, ha ganado

Los patrocinadores del combate (entre 0 y 32, en función de la importancia)
y la victoria del todopoderoso Yokozuna Hakuho

Y así se veía la entrada del Osaka Prefecturial Gymnasium a la salida.
A esto lo llaman "Blade-Rummer", pero no lo hamos visto tan diferente de otras grandes urbes.
Hemos cenado en esa calle, en un sitio llamado Chibo, unos okonomiyakis (y alguna gente, soba). Hemos tenido una suerte enorme, nos hemos podido sentar los 7 juntos y en la barra delante del Teppan (plancha), con una planchista que nos ha dejado anodadados. Solo con ella, podías llevar todo el local (parecía un pulpo!). Aquí Ermengol disfrutando: 
Este era el mío, Makkari okonomiyaki, entre la salsa y la pasta estaba la verdurita.
Después de varios intentos infructuosos, más o menos he logrado captar unos pies zambos de los que tanto abundan (ver la dirección a la que apuntan la punta de sus botas).
Aprovecho que me voy a dormir para poner unas fotos de nuestros futones, que son comodísimos, y el edredón, la mar mullidito. Tanto, que te llagas a plantear comprarte unos, se duerme superbien...hasta que se cuela el sol por las ventanas de papel de arroz!

3 comentaris:

  1. Todos bien, me alegro de que disfruteis, un beso.

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  2. Cada dia esperem que sigui el capvespre per veure quines novetats publiqueu al bloc. Petons!

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