Nuestro ultimo día por estas tierras ha comenzado refrendando que en este país no acaban de estar en el siglo XXI. Tras dejar nuestro hotel, el Casa400 (que está bien, aunque alejado del centro), hemos intentado comprar los billetes de tren para ir a Utrecht.
¿Qué hace un país tan moderno como este sin poder pagar con tarjeta de crédito 23€ en billetes de tren? En las máquinas no las aceptaba (solo la tarjeta maestro). Bueno, de hecho, los billetes tampoco, solo monedas. Así que hemos ido a la taquilla, donde la taquillera nos ha dicho que solo le podíamos pagar en efectivo. Que esa (la estación de Amstel, con 4 vías, como si fuera Bcn-Clot) era una estación pequeña, y solo se podía pagar con tarjeta en las grandes. Y en taquilla no podíamos pagar con tarjeta, que no están conectados!!!!! ¿Saben que sólo hace falta 1 línea de teléfono? Recordemos que, tanto si compras el billete con tarjeta como si lo haces en taquilla, te cobran 50 céntimos de comisión por "gastos de gestión". Eso que es, que el precio de los empleados no va incluido en el precio? Con razón tienen fama de tacaños.
En los restaurantes tampoco es fácil poder pagar con tarjeta, en muchos no las aceptan directamente, en otras te cobran comisión...
Al llegar a Utrecht, estación bien grande, hemos ido a comprobar las máquinas expendedora. Tampoco se podía pagar con tarjeta!! Vaya! Luego que no me digan que estamos atrasados.
Bueno, después de este sermón, he aquí los meaderos púcliso para chicos de las calles de Otrecht. Mucho más estilosos que los de Amsterdam. Por cierto, no hay meaderos públicos para chicas, porque en los 80 los usaban los yonquis para chutarse o las prostitutas para trabajar, y los cerraron!
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