El plan de la mañana era ir al mercado tradicional del queso, en Alkmaar. Nos ha recibido el carrillón del museo del queso.


La plaza estaba llena de quesos esperando a la acción... y de muchos más turistas para verlo. Agobio! (hay que llegar como 30 min antes de que empiece para ver algo).

Curiosa forma de transportarlos para irlos a pesar.

Los pesan, y los llevan a carretas para subastarlos.

Aunque a veces transportan otras cosas.

Había un grupete de abuelillos disfrazados de época.
Y los catadores, que introducían estos "sacacorchos" y sacaban churrillos de queso (daban a probar mini-cachos el público).
Cuando nos hemos cansado, hemo sido a cotillear todo el mercadillo que se monta alrededor. Han carído unos pankakes holandeses, que son más pequeños, y otro taco de gouda, esta vez e cabra viejo (y los que hemos probado!!!)
Lo mejor del pueblo: todo lo que no era el mercado de quesos. Parecía, al menos el centro, una ciudad tranquila donde se podría vivir.
De ahí, a Zaanse-Schans, el pueblo de los molinos.
Hemos conocido a una familia de catalanes de Premià, y nos hemos ido haciendo fotos mutuamente.
Very fotogenic landscape

Soplaba el viento


Hemos entrado a ver el molino del tinte (para pinturas, colorantes...). Dentro hemos jugado con las velocidades y la cámara.


Molino de aceite (de cacahuete)

Molino-aserradora

Zueco-bañera

Delante de una fábrica de zuecos.


Al llegar a Amsterdam, hemos ido a pasear por Vondel Park como unos lugareños más. Recomendable llevar un pareo o algo, que el cesped moja!

Libros gratuitos que estaban en un banco

En el Museumsplein, el Rijksmuseum a un lado...

... y el Concertsgebow al otro. Nosotros hemos tirado para el medio: el museo Van Gogh.

Cenita en el Café Lochte, recomendado en la Lonely y lleno de locales. Tal y como decía la guía, hay platos escritos en una pizarra, pero todo el mundpo pide lo mismo: solomillo en su salsa (al punto), o tipo Bali (reminiscencia colonial): con una salsa picante (con regustillo a pimiento) muy adictiva, patatas fritas con mayonesa y ensalada. La carne, muy muy tierna. Claramente repetible, aunque un poco lentos para atenderte.
De ahí, a pasear por el barrio rojo en viernes noche.

A petar, muchas despedidas de solteros, varios con mareos malos, bastante poli. Las chicas de los escaparates, con ropa reflectante para que las vean más!! Y en la calle que iba hacia Centraal Station, super fiesta del orgullo gay (el día gordo es mañana).
Jo, qué bonito Amsterdan... Yo pasé un frío con tantos canales entrecruzados por la ciudad... Claro que era febrero, ahora deberéis estar pasando calor sofocante...
ResponEliminaQué tal van esos broncoespasmos? Un beso. Andrea.
Los broncoespasmos mejor, pero calor poco... Másximas de 23, mínimas de 13, y ya ha llovido 2 días, pero vemos el sol, así que no nos quejamos!!
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