Señores, hoy hemos bajado el Sella en canoa. Supongo que esto mañana tendrá sus secuelas, pues 5 horas remando en la canoa, un vuelco y una quemadurilla solar por demasiado sol y muy poco fotoprotector castigan al cuerpo.
Tras recoger la casa y despedirnos de los dueños de casa Xico, hemos vuelto a organizar con dificultad el tetris en el maletero del coche, porque llevávamos más trastos todavía que cuando vinimos. Hemos llegado a Arriondas (pueblo tomado por las empresas que organizan los descensos) y hemos ido a el lugar donde habíamos reservado. Nos han equipado y nos han lanzado al río junto a varios millones de canoas más. Olga y Xavi por un lado; Ermengol-Arnau-Ada por otro. Pese a ciertosproblemas de coordinación, íbamos avanzando. Lástima la ausencia de cupo de canoas, demasiada gente. Hemos hecho varias paradas en diversas playas de la ribera del río, pero la mejor sin duda la última, donde estábamos casi solos.
Esta es la última playa donde hemos parado
Mostrando las heridas de guerra
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