Da igual la hora que sea, oyes chicharras. Tantas, que me he dado cuenta que suenan con distintos tipos de sonido, ritmos y vibraciones. Hoy nos hemos dedicado a conocer Atenas, o lo que hemos podido de ella. Un buen madrugón para intentar llegar a Acrópolis antes de que apretara mucho el calor. Pero tras 40 minutos de bus, nos hemos equivocado de parada, asío que ha habido cambio de planes. Hemos pasado por el Parlamento y hemos coincidido con el cambio de guardia. Muy pomposo, como siempre (y con un feo pompón en los zapatos y una cosa que cuelga del sombrero aún peor).
Había uno que se dedicaba a pasarles revista (se notaba que estaba de cachondeo), y les secaba el sudor y todo.
De ahí hemos ido a la Acrópolis, con hordas de turistas en grupos organizados. Gran parte de ellos, españoles cruceristas. La Acrópolis en si es impresionante, es lo que realmente vale la pena de la ciudad. Y si te lo imaginas en su época de máximo esplendor...

La entrada a la Acrópolis (y a todo lo que depende del ministerio de cultura griego, en general), es gratis si enseñas el carnet universitario (no hace falta el internacional)
Partenón
Vista de Atenas y Pireo a través de la contaminación.
Ermengol subiendo los propileos entre hordas de turistas.
Erectéion
Las chicas más famosas
Hemos seguido viendo piedras. Tengo fotos variadas mirando la guía. Aquí, en el Ágora antigua.
Temperatura a las 13:00 horas ( y subiendo).
A las 3 de la tarde queríamos huir del calor en el museo de la Acrópolis, pero estaba cerrado porque era lunes!!!!
Hemos encontrado consuelo en un café bien mono. Allí hemos echado cuenta de los litros de líquido que hemos bebido hoy. Más de 9 litros entre los 2. Creo que sudaban todos los poros de mi cuerpo.
Luego hemos visto el templo de Zeus olímpico.
Pensar que esta columna la tiró un vendaval! (o eso dicen)
Y hemos visto la ladera que esta mañana nos habíamos saltado de la acrópolis, con el teatro de Dionisio y el de Herodes Ático.
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