dijous, 19 d’agost del 2010

Milos is for lovers

Tras cambiarnos de alojamiento a la domatia de Nina, que tenía la habitación por hacer, hemos ido en bus a Plaka, la capital. La tal Nina promete ser todo un personaje, nos ha recibido con una camiseta con una agujero que permitía apreciar todo su pezón izquierdo.
Un mosaico en el patio de una casa, hecho con piedras (olé al artista!).
Hemos subido hasta el Kastro, el castillo medieval del pueblo (no queda gran cosa), más de 200 escalones a la 1 del mediodía, con todo el calorazo!! Pero unas vistas preciosas de toda la bahía de Adamas y la costa norte. Foto de una iglesia durante el ascenso:
Hemos comido en el Archondoula: tzatziki, cordero con limón y moussaka. De postre (regalo), yogur con ralladura de limón, lo tengo que probar a hacer porque me ha encantado. Luego te traían el libro de visitas del local para que firmaras.


El amiguito que le ha dado por saco a Ermengol durante toda la comida.

Tras volver a Adamas y ver que nuestra casera no nos había preparado la habitación, hemos cogido otro bus para ir a la playa, a Paleochori. Hemos andado hasta el final de la misma, huyendo de los chiringuitos y buscando la sombra de unas rocas que había. La sombra la hemos logrado; pero gracias al viento nos llegaban ecos de Bisbal, la macarena en inglés... una gozada (bueno, ha mejorado algo al empezar la puesta de sol).

No se aprecia bien, pero las rocas de la playa tienen todo tipo de colores variopintos.

Lo hemos pasado en grande buscando piedrecitas, pues en la zona en la que estábamos la playa era de guijarros. Además, en el fondo del mal había manantiales. Ojala hubiera tenido una cámara sumergible para retratar el espectáculo, llenos de burbujas emanando del fondo del mar.La puesta de sol desde un lado......y desde el otro, ya esperando el bus de vuelta.En Adamas, a esperar a Arnau que se unía a la expedición.

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