dilluns, 20 de febrer del 2012

Mi familia y otros animales

Como era domingo, hemos hecho un almuercillo de señores. Lo del postecillo con tu número de pedido les encanta en este país, siempre a ver quien te lo da más grande.
De ahí hemos ido a ver el Te Papa, el museo nacional de Nueva Zelanda, con gran presencia de la cultura maorí, y que a fecha de hoy es gratis. Es enorme. Nos hemos centrado en la planta cuarta, donde hablaban más de la hernecia maorí y de como se ha formado la actual población de NZ; con sucesivas oleadas de inmigración. Aquí una waka (barco) maorí.
Un teatro maorí (si te lees la explicación de lo que representa cada cosa, no se diferencia mucho del del pórtico de una iglesia)
Graciosillos
Reproducción de casas típicas y de lugares de almacenaje (lo de la derecha es igualito a un hórreo)
Podíamos habernos pasado horas, pero teníamos un ratillo de camino por delante y hemos vuelto a la carretera. Hemos parado en a hacer un picnic en la orilla del río Whanganui. Hemos visto la llegada del un barco de vapor restaurado, el Waimarie. Por cierto, pese a lo marrón del río, los niños locales se bañaban como si tal cosa. Eks!
Parece que es un pueblo donde viven muchos artistas. Esto parecía más una academia de peluquería.
Pero tenía una calle principal interesante.

De ahí íbamos ya hacia National Park, el pueblo que está al lado del Tongariro National Park (original el que pensó el nombre). Hemos decidido seguir las recomendaciones de la Lonely, que decía que la Whanganui River Road era mucho más bonita, aunque un poco más larga.
En lo de bonita les daremos la razón, pero era estrecha y llena de curvas (como una carretera Alòs de Balaguer-Artesa de Segre, pero de 90 km de largo!).
Y de repente... una oveja!!!
Una idea de la carretera...
y lo que faltaba por llegar! Parecía que estaban de obras (o no), y hemos tenido que circular durante 20 km por una carretera de tierra-grava. Todo a 20 km/h para que no salten piedrecitas a las lunas del coche, que ya conocemos la grava de las carreteras kiwis.
Para compensar un poco
Moraleja: si os hablan de una ruta escénica, asociarlo a curvas, y pensad si os apetece mucho mucho...
Hemos seguido el camino, y también han cruzado la carretera a nuestro paso una cabra y dos halcones (o similares). Todos ellos siguen vivos. Yo quería cruzarme con un possum, pero no ha habido suerte.
Y de repente... alguien venía en dirección contraria!
Todo rebaño tiene su oveja negra
Para que os hagais una idea de la magnitud, mientras hacíamos esta foto por la luna trasera seguíamos teniendo ovejas indecisas delante nuestro (no sabían por qué lado del coche pasar). ¿En este país no conoen las cabañas de ganado? Menos mal que iban en dirección contraria, y no en la misma que nosotros!
Tras 2'5 horas por la carreterita, hemos llegado al pueblo, para acabar en el peor restaurante hasta la fecha en este país. 2 horas para cenar una hamburguesa y un filete! Evin's Bar & Restaurant, a evitar. La cosa más ineficiente del mundo, y además servían a cada persona de la mesa en un momento diferente (Ermengol se ha acabado la hamburguesa antes de que llegara mi plato).

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