divendres, 22 d’abril del 2011

Coger un autobús, una odisea

Hemos cogido el autobús a las 7 de la mañana, tras un desayuno en el balcón de la guesthouse. En teoría el bus de Sorya Phnom Penh Transport tardaba 6 h, pero nos ha tocado el conductor abuelo cebolleta y se han convertido en 8.
Había un pasajero que hablaba inglés y que nos ha ayudado y nos ha hecho de intérpretes.
En la primera parada, a los 90 minutos de salir, se ha bajado todo el mundo, así que los hemos imitado. Hemos ido al baño, que pese a ser asiático estaba sorprendentemente más limpio que el de la gasolinera donde habíamos parado ayer (donde había millones de mosquitos, y hasta una rana!!!).
Segunda parada: Skuon, donde son típicas las arañas fritas. También tenían grillos con chili.
No íbamos muy predispuestos a probarlas, pero no parecían nada apetecibles!!
Hemos llegado a la ciudad, y hemos probado suerte por si en el Blue Lime Hotel, donde nos quedaremos mañana (desde 40$) tenían ya sitio. Como no ha habido suerte, nos han encontrado sitio en el Goldiana (53$, porque queríamos un hotel con piscina). El hotel necesitaba una puesta al día, pero el resto estaba bien.
Tras un baño recuperador, hemos salido a ver el momumento que pillaba cerca: el monumento de la independencia, inspirado en la torre central de Angkor Wat. Mucho mejor de noche que de día.Tras unas comprillas en las tiendas de al lado del hotel (foulard, monederos varios...), hemos ido a cenar al Khmer Surin (South Gate), con una ambientación con mucho encanto y comida deliciosa.
El banquete. De izquierda a derecha y de arriba a bajo: arroz con pollo y cacahuetes, ternera con fideos fríos de arroz, ensalada de pomelo y pez disecado, arroz blanco (que no falte), curry de pollo y amok de pescado. De postre, batidos de frutas.
Lo único que nos ha ambientado en esta ciudad el Sant Jordi que es mañana: las servilletas del restaurante!!


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